Integral de La Pedriza (I), por Alfredo Merino

Publicado: agosto 7, 2011 en General

Si la Cuerda Larga es la ruta que recorre la línea de cimas más característica del Guadarrama, la Integral hilvana todas las cumbres que componen el circo de la Pedriza Posterior. Si la primera eleva al montañero a lo más alto de la Sierra a cambio de un prolongado esfuerzo, la segunda exige dar lo mejor de sí mismo para regalarle el descubrimiento de los más intrincados parajes serranos.

A lo largo de su recorrido, la Integral es una sucesión de cuestas, collados, praderas, trepadas entre las rocas y aéreas travesías que hacen integrarse por completo al montañero con el excepcional entorno que recorre.

Dada la longitud y complejidad de este itinerario, será descrito en dos entregas consecutivas, pudiendo prolongarse en su final, en el collado de la Dehesilla, con la travesía de la Pedriza anterior, visitando el Yelmo, para concluir en Canto Cochino o en El Tranco, ya cerca de Manzanares el Real.

Desde el aparcamiento de Canto Cochino, donde en esta época del año conviene llegar temprano, pues suele estar lleno desde primera hora de la mañana, descender hasta el puente de madera que cruza sobre el río Manzanares. En el otro lado tomar el camino que a mano izquierda salva una pequeña cuesta empedrada, pegada al recinto de la Casa de Oficios de la Pedriza. Enseguida alcanza una zona abierta en mitad del pinar. Tomar el sendero que sigue a la izquierda de un cartelón metálico situado justo enfrente.

El camino discurre paralelo al río Manzanares, aunque alejado de las aguas. Continuar por el interior del pinar hasta alcanzar el segundo camino que se abre a la derecha, iniciando una subida por la ladera. Tomarlo y empezar a ganar altura. Más adelante se sortea un afloramiento rocoso.

Perfectamente definido el camino gira a la izquierda, Oeste, penetrando en un vallejo. Luego torna poco a poco a la derecha, al tiempo que se adentra entre grandes rocas. Ocasionalmente debe atravesar pasadizos entre ellas, mientras otras hay que encaramarse encima de los bloques.

Cada vez más cerca, la silueta del Cancho de los Muertos ocupa el lado norte del horizonte. Tras pasar junto a un abrigo natural, se alcanza el tortuoso roquedo situado justo a los pies del afamado risco.

Collado del Cabrón

El camino, marcado con señales blanquirrojas, alcanza la esquina Sureste del cancho, encontrando paso entre el laberinto de roca. El camino discurre a media ladera unos metros por debajo de la pared oriental de esta cima. Un ligero descenso, siempre buscando paso entre grandes peñas, se alcanza el collado del Cabrón.

A esta importante encrucijada pedricera que se alza a una altitud de 1.303 metros, llegan cinco caminos diferentes. El que nos interesa está situado de frente, Norte, unos metros a la izquierda del mismo collado, en su lado occidental. No confundirse con otro que sigue de frente en la misma dirección y que está a la derecha del que debe tomarse.

Un sendero perfectamente marcado se dirige al segundo grupo de riscos de la jornada, donde destaca el Pajarito. Poco a poco la cuesta se empina hasta el pie de las paredes. Tomar en este punto la marcada canal que delimita la pared oriental del Pajarito y tiene en su otro lado el inconfundible risco de La Vela.

Primero andando sobre una fuerte pendiente y finalmente con una sencilla trepada se alcanza un callejón que desemboca en una horquilla por la que se pasa al lado norte de este pequeño macizo rocoso.

En el otro lado está un corral, formación de La Pedriza que consiste en una zona llana rodeada de pequeñas paredes de piedra, donde está el Jardín de la Campana, que toma nombre del risco situado en su lado Este, que tiene esta forma evidente.

Bajar unos metros hasta la pequeña zona llana y atravesarla dirección norte, enseguida la senda asciende por una canal donde crece un gran roble. Encima suyo se alcanza una zona de gradas rocosas. Las señales del camino conducen ligeramente a mano izquierda, pasándose bajo el Carro del Diablo, una llamativa piedra caballera aquí situada. Una suave subida conduce hasta una zona emboscada. Atravesarla hasta alcanzar el amplio collado de La Romera.

En esta zona debe tenerse especial cuidado en no equivocarse y tomar el ancho camino que desciende a la derecha, Este, hasta los Llanillos, en el interior del circo de la Pedriza y fuera de la Integral. El camino correcto arranca de una bifurcación en el bosque. Es el de la izquierda, que se dirige horizontal directo rumbo Norte, sorteando algunos afloramientos y zonas de cerrados arbustos. Señales e hitos de piedra ayudan a llevar la dirección correcta.

Trepadas por la roca

Al final del extenso collado se inicia una nueva cuesta arriba por un terreno rocoso. Una canal concluye bajo dos grandes rocas. El paso consiste en superar la grieta formada entre ambos para al final salir por la derecha. Más adelante hay otro paso difícil situado ante una cueva, que debe superarse por los bloques situados delante suyo, en el lado izquierdo. Sigue una zona horizontal y el paso por un estrecho callejón que lleva de nuevo al lado interior del circo de la Pedriza.

Una travesía horizontal por un robledal lleva a una amplia y muy empinada canal. Aquí abundan los hitos de piedra y las señales de pintura, siendo posible subir por varios caminos. Todos confluyen en unas rocas situadas en la parte alta.

Aquí se concentran varios pasos de corta escalada, que permite subir entre los bloques. Especialmente duro es uno donde se descubren restos de clavijas. Sobre este grupo de rocas se alcanza finalmente una nueva horquilla desde donde se descubre el risco de Tres Cestos. En este punto hemos superado los 1.550 metros de altura.

El camino desciende unos metros y pasa al pie de la cara Este de la aguja hasta un collado por el que se pasa al lado exterior, Oeste, de la línea de cumbres que forma esta parte del Circo de la Pedriza.

Sigue un tramo horizontal y otro en suave descenso por suelo rocoso hasta el borde superior de un amplio pinar que ocupa la ladera occidental de esta parte de la montaña. El camino penetra un corto tramo en el bosque, baja unos metros, luego sigue horizontal y finalmente emprende una nueva subida. Ya por un terreno despejado, se superan unas amplias pedreas y en larga travesía diagonal se gana altura hasta los aledaños del alto collado del Miradero.

Este collado también llamado Carabina, tiene una altitud de 1.878 metros y es un privilegiado mirador como señala uno de sus nombres. En especial hacia el interior de la Pedriza, donde se identifican todas las agujas de la parte alta del circo: el Cocodrilo y el Risco de las Nieves, colgados sobre el callejón de las Abejas, los Hermanitos algo más arriba, la Bota, que surge solitaria en mitad del amplio bosque y cerrando el horizonte las Torres.

Hacia ellas se dirige el sendero. Lo hace por su parte exterior dirección Noreste. Gana altura rápidamente y se abre en varios ramales. Conviene tomar el situado más cerca del pie de las paredes Norte de las Torres. Tras pasar bajo ellas se llega a un collado situado tras la Cuarta Torre, punto donde se alcanza la mayor altura de toda la integral: 2.020 metros, prácticamente un kilómetro más alto que el inicio de la excursión en el muy alejado Canto Cochino.

Por el collado pasar al interior del circo de la Pedriza, en la ladera Sur del cordal, a través de un sendero que no cuesta mucho seguirse y que está señalizado. Una bajada lleva a un tramo horizontal que sortea los diferentes riscos que surgen en esta parte de la montaña.

En un momento dado se llega a una gran losa llana horizontal, es el llamado Comedor Termes, así bautizado en honor del banquero y excursionista madrileño amante de estos andurriales. Este lugar, aproximadamente situado en la mitad del recorrido del Circo de La Pedriza, es un buen punto para hacer un alto en el camino y beber y alimentarse. También para poner punto final a la primera entrega de las dos que componen la descripción de esta extenuante ruta montañera por todo el cordal del circo de la Pedriza posterior.

Fuente: EL MUNDO

Entre las Torres y el collado de la Ventana.| Marga Estebaranz

En la parte alta del Circo de La Pedriza.| Alfredo Merino

El risco de La Bota desde el collado del Miradero.| Marga Estebaranz

El Cancho de los Muertos desde el collado del Cabrón.| Marga Estebaranz

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